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viernes, 3 de abril de 2009

Argentina,Malvinas y Alfonsín

Estas palabras con la cual titulo este post están relacionadas entre si de una manera paradójica porque Argentina vive un nuevo aniversario de Malvinasl,las Malvinas que no pudimos recuperar pero que hoy seguimos en esa lucha por vía diplomática.Esa guerra en la cual se opuso Raúl Ricardo Alfonsín en su momento cuanto todavía despendíamos de la dictadura por considerarla una locura y no estaba tan equivocado, aunque todos queríamos que esa locura se concretará.
Esa locura que fue la guerra de Malvinas posibilito que Raúl Ricardo Alfonsín pudiera ocupar tiempo después la presidencia aunque En Democracia por votación de los Argentinos.
En que tienen que ver Argentina con Malvinas y Alfonsín...?
Se podría decir que las Malvinas son Argentinas por derecho y por que peleamos por ellas a lo largo de la historia aunque no se lo enseñen a los Malvinenses en los libros,peleamos como peleo Alfonsín antes de Malvinas y después por la libertad y la Democracia.Porque solo los Héroes pelean aun cuando la pelea parece difícil y el objetivo imposible de cumplir.En el día que sepultaron a Raúl Alfonsín con todos los honores y que recordamos A la guerra y los caídos en Malvinas queremos darle un reconocimiento a los héroes que pelearon por lo que es nuestro y el héroe Argentino que peleo desde épocas militares hasta tiempo después para lograr nuestra libertad y principalmente la Democracia sean una realidad por siempre.Por sus valentía,por su dignidad,por su patriotismo,por la libertad , la Democracia y por Argentina.Gracias.

martes, 6 de mayo de 2008

Las Islas Malvinas,tierra sin Identidad y en la memoría de todos-Relatos ,sucesos y experiencias despues de la guerra

Este articulo que publico en este Blog fue unos de los más dificiles de escribir ya que dada la importancia que tiene el tema no solo para mi ,sino la mayoría que habitamos el territorio Argentino o a las personas que Lucharon en la Guerra de Malvinas, gente muy allegada a mi persona, incluyendo familias amigas son testigos de lo que fue esa guerra,la impotencia de los hijos que sufrieron perdidas , 5 de los que conozco actuales Miembros de la Armada Argentina con destacados puestos de Oficiales que en el pasado 1 no conocio a su padre , los otros, muy chicos casi ni llegaron a conocerlo.
Por esto y por otras razones me dije "no voy a hablar de la guerra" sino de la vida después de Malvinas ¿como siguió la vida para estas personas? los sobrevivientes dentro y fuera de la guerra,sus familias¿como ven los habitantes de Malvinas a los argentinos y viceversa?¿como fueron sus días desde que termino la guerra?.
Para eso me base en las palabras de los testimonios para que hablen por si solas:
Notas de testimonios reales

La amistad después de la guerra

Alejandro Videla, argentino, y Les Standish, inglés, combatieron en Malvinas, en 1982, en bandos enfrentados; hoy son amigos íntimos.


Una imagen satelital de las islas Malvinas.


Nota preciosa en el diario La Nación de Buenos Aires. Es la historia de dos hombres que tras haber estado en bandos enemigos, hoy son amigos íntimos. Ahora saben, sólo ahora lo saben, que tanto él, Alejandro Videla, el argentino, y Les Standish, el inglés, coincidieron en la batalla de Ganso Verde, en Malvinas. Coincidieron allá lejos y hace tiempo ahora, desde lados opuestos. Ambos dispararon contra el enemigo. Atacaron, defendieron, buscaron refugio del miedo, las balas, el viento y el frío, perdieron amigos, montaron guardia y avanzaron o retrocedieron según el movimiento de sus líneas en los desolados pastizales de las islas.
La nota es digna de ser leída, tanto por la forma en que está escrita y contada, como por el mensaje que nos dejan estos dos ex combatientes.

A continuación, sigue el texto en cuestión, escrito por Francisco Seminario:


"Argentino uno, inglés el otro, Alejandro Videla y Les Standish pasaron por la experiencia de la guerra. De alguna manera la compartieron. Hacia fines de abril de 1982, dice Alejandro, posiblemente se hubieran matado uno al otro de haber podido porque, en la pequeña historia individual de un soldado, la guerra también es eso, "una convalidación del acto de matar a otro ser humano". En vez, hoy son amigos.

No son frecuentes el encuentro, la comprensión mutua y la amistad entre dos ex combatientes antes enfrentados por las armas. Cuando ocurren, envían un poderoso mensaje antibélico. Así lo cree este veterano que en 1982 tenía 19 años y no terminaba de entender los intereses que se habían puesto en juego en el Atlántico Sur. Vale la pena rescatar esta historia al cumplirse 25 años de aquel 14 de junio en que los generales Mario Benjamín Menéndez y Jeremy Moore acordaron el alto el fuego y las fuerzas argentinas se rindieron a las inglesas en el final de la guerra. Habían pasado casi dos meses y medio desde el desembarco inicial en las islas. Y pasarían muchos años antes de que fuera posible la reconciliación entre los dos países.

Alejandro recibió a LA NACION en su casa de Venado Tuerto, relató cómo fue su experiencia en Malvinas, cómo y por qué se puso en contacto con Les Standish 20 años después de la guerra y cómo el encuentro que protagonizaron en 2002, en Gran Bretaña, le permitió comprobar que, como repite su amigo, también para los veteranos británicos Malvinas es todavía hoy "una tierra de dolor".

Podría decirse que la amistad entre ambos nació a partir de un filme: cuando Alejandro vio La mirada de Ulises , de Theo Angelopoulos, en que el protagonista busca en los Balcanes devastados por la guerra una serie de viejas filmaciones (con las que espera recuperar algo de la memoria individual y colectiva de la región), recordó unas fotos que junto a un compañero se habían sacado en Malvinas. Los rollos les habían sido retirados cuando el 29 de mayo cayeron prisioneros de los ingleses en Ganso Verde. Nunca más supieron de ellos.

"Me metí en un sitio de Internet al que se conectan ex combatientes británicos de todas las guerras. Dejé un mensaje en inglés básico diciendo que quería ponerme en contacto con algún soldado del II Regimiento de Paracaidistas que hubiera estado en la batalla de Ganso Verde, que hubiera estado a cargo de prisioneros de guerra argentinos, que los hubiera trasladado de Ganso Verde a San Carlos y, luego, en el buque Norland hasta Montevideo. Ese es el recorrido que hicimos nosotros después de la rendición. Aclaré que era por unos rollos de fotos que nos habían sacado y por un video de la BBC, de un camarógrafo que nos había filmado siendo nosotros prisioneros. A los tres días recibí un mensaje de Les, en el que me decía que había hecho ese mismo recorrido y se ofrecía a ayudarme", cuenta Alejandro.

Ese fue el punto de partida. Comenzó entonces un asiduo intercambio de correo electrónico que sigue hasta hoy.

Corría el año 2002, plena crisis. Se contaron sus experiencias en el frente de batalla, comentaron inquietudes comunes, compartieron el gusto por el fútbol, se enviaron poemas. Desde el primer e-mail Les quiso saber cuántos ex combatientes argentinos se habían suicidado después de la guerra. No había cifras oficiales, pero se estimaba que para esa fecha eran 272. Alejandro comprobó, con alguna sorpresa, que el número de veteranos británicos que se habían quitado la vida en los años transcurridos desde Malvinas era muy similar: 266, de los cuales 32 habían sido compañeros de regimiento de Les. "¡Cómo puede ser, pensé, si ellos ganaron la guerra!", relata.

A ambos les preocupaba la suerte de los veteranos de guerra. En algunos de los e-mails que intercambiaron se refirieron al abandono oficial, al olvido. Ya en 1982, al regresar de Malvinas, Alejandro había organizado en Venado Tuerto, junto con algunos compañeros, un centro de ex combatientes, para defender sus derechos y obtener algunos beneficios. Aún participa en charlas en escuelas y colegios, así como en los encuentros periódicos de la Unión de Veteranos de Guerra del Sur de Santa Fe, que reúne a unos 40 ex combatientes. "Hablar de la guerra -dice Alejandro-, contar lo que vivimos allá, a mí me hace bien. A Les no le pasa lo mismo".

Les, al tiempo de regresar a Gran Bretaña, abandonó el ejército y comenzó a trabajar en el servicio penitenciario. Pero nada fue lo mismo para él. Lo atormentaba el pasado: las imágenes de la guerra y la culpa de sentir que por una orden suya un compañero había perdido la vida. "Un día, por un sonido que escuchó en una calle, fue como si hubiera regresado mentalmente a Malvinas. Después de eso estuvo dos años bajo tratamiento psicológico. Lo internaron, le diagnosticaron síndrome de estrés postraumático", cuenta Alejandro. Y agrega: "Les necesitó volver a las islas, recorrer el campo de batalla y verificar que la orden que había dado era la correcta para dejar de sentirse responsable por esa muerte. Había sido la mala suerte de la guerra".

En un momento dado, a Les le pareció natural preguntarle a Alejandro si le gustaría compartir unas cervezas con él. "Le contesté que por supuesto, pero que con mi salario de docente no tenía posibilidades de ir, y menos en medio de la crisis. En octubre, más o menos, me avisó que había conseguido el dinero y que me mandaba los pasajes para mí y mi mujer, invitados a pasar 10 días en Bolton, en su ciudad", relata el argentino.

Encuentro en Bolton

Fueron. Alejandro y Les se abrazaron en el aeropuerto de Heathrow, compartieron esas cervezas, fueron juntos a la cancha, como invitados de honor, dieron charlas en escuelas y colegios y cada uno contó su experiencia de la guerra y expuso su punto de vista de lo ocurrido en Malvinas. Alejandro incluso desfiló -"con el pecho inflado", dice- durante la celebración del día de los veteranos y los caídos en guerra, el 11 de noviembre. "Todos aplaudieron cuando se pronunció mi nombre, pero no por mí, que soy un ex combatiente más, sino por lo que yo representaba en ese momento".

En una escuela, Alejandro y Les se sorprendieron contando el mismo episodio, pero desde distintos ángulos. Narraron el momento en que, algunos días después de la rendición y mientras los soldados argentinos removían escombros en Ganso Verde, un proyectil estalló por error y voló en pedazos el cuerpo de un prisionero de guerra. "Estábamos en un galpón de esquila y por el traqueteo al principio pensé que se trataba de un ataque aéreo argentino, o algo así, pero eran las partes del cuerpo", relata Alejandro. Les contó que vio cómo la explosión le arrancaba las piernas al soldado y que otro se prendía fuego. "Evidentemente habíamos estado muy cerca", completa el veterano argentino.

Entre las cosas que Les le contó en Bolton, Alejandro recuerda que, cuando le informaron que debía ir a Malvinas, su amigo pensó que se trataba de algún lugar en Escocia. También que sintió dolor cuando, al tomar prisioneros a unos 1050 soldados argentinos en Ganso Verde, vio el estado en que estaban y el armamento con que habían combatido. "Valoró en ese momento la lucha que habíamos presentado, en clara desventaja", dice Alejandro.

Les volvió a Malvinas. Exorcizó como pudo los fantasmas de la guerra, pero no se deshizo de ellos. "Está mal -dice Alejandro-, hace poco lo internaron otra vez. El 2 de abril lo llamé y después supe que eso lo había ayudado mucho. Ahora está por empezar un nuevo trabajo y estar activo seguramente le va a hacer bien".

Alejandro nunca volvió, aunque quería hacerlo. No siente que su vida haya quedado signada para siempre por esa experiencia: pasó, cuenta, algunos malos momentos, e incluso recurrió a ayuda psicológica. Pero logró construir una familia con Beatriz, la novia que tenía ya antes de ir a la guerra, tuvieron tres hijos hoy adolescentes, él hizo un profesorado en educación y con trabajo salieron adelante. Aun así, cuando recuerda lo ocurrido siente todavía hoy un dolor que le cuesta definir con palabras. Quizá porque las contradicciones son difíciles de expresar. Lo intenta así: "Lo más profundo que me dejó Malvinas, creo, fue la frustración de no haber podido hacer más, más por mis compañeros o más para evitar la derrota, por más que sé que en aquel momento aborrecía el hecho de estar metido en una guerra". Fuente Nota La Nación - Escrita y compartida por usuario de www.Igooh.com.ar

“Todos los que estuvimos en Malvinas –confiesa César González Trejo, fundador de la Federación de Veteranos de Guerra– nos preguntamos en algún momento si no hubiera sido mejor que nos quedáramos allá. Siempre surge la pregunta: ¿por qué él, por qué mi compañero, y no yo?”

Hace pocas semanas, González Trejo perdió a un amigo y compañero de militancia, Ignacio Bazán, que apareció colgado en su casa de Lanús. De los soldados conscriptos que sobrevivieron a la guerra, Bazán era el único que había sido condecorado con la medalla de honor al valor en combate por su heroico rescate de un compañero que se había caído al mar.

"Un día no tenía un mango y fue a empeñar la medalla al Banco Ciudad", recuerda González Trejo con lágrimas en los ojos. Dice que Bazán estaba orgulloso de su experiencia en Malvinas.

El problema fue lo que vino después: una sociedad que miró para otro lado, que no recordó a los que murieron ni contuvo a los que volvieron. La maldita "desmalvinización".

El éxito de la película "Iluminados por el fuego", ganadora en España del premio Goya al mejor film extranjero, volvió a colocar el drama de los suicidios en el centro de la escena. Cuenta los recuerdos que despierta en un ex combatiente el intento de uno de sus compañeros por quitarse la vida. El guión está basado en el libro homónimo -escrito por Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri- sobre las experiencias del primero de ellos en la guerra.

"Yo sentía que el drama de lo que vivimos permanecía dentro de nosotros -confiesa Esteban-. No hubo políticas de contención psicológica por parte del Estado. A mí me pasó que no podía dormir en un colchón y me tenía que acostar en el piso. O me tiraba cuerpo a tierra cada vez que escuchaba un avión. Al escribir este libro me pareció que incluso por mis propios fantasmas había que trabajar sobre el grave problema de los suicidios."


No cesan los suicidios de ex combatientes de Malvinas

Los veteranos denuncian la falta de atención del Estado


LANACION.com | Política | Martes 28 de febrero de 2006

Froilán Valenzuela

Vive en el barrio Quintana, en una manzana poblada por ex combatientes de Malvinas como él. Padece esclerosis múltiple y se mueve en sillas de rueda (su cuadro se agravó en el último año), pero así y todo sigue luchando. Ayer estuvo presente en el acto de homenaje y recibió una medalla recordatoria de manos del secretario General de la Gobernación, José María Roldán. Cuando recibió la distinción, su rostro se transformó en un gesto de alegría y llanto. Es el símbolo de una causa, llamada Malvinas, que produce orgullo y dolor.Fuente-Nota

El Historiador Felipe Isidro Pigña estuve en Malvinas y conto sus impresiones

Es profesor de historia egresado del Instituto Superior del Profesorado "Dr. Joaquín V. González"; director del proyecto Ver la Historia de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini que produjo el documental fílmico 200 años de Historia Argentina y director del Centro de Difusión de la Historia de la Universidad de San Martín.

Dirige la revista Caras y Caretas y es columnista de Radio Mitre y Rock and Pop, del diario La Voz del Interior y de las revistas Noticias, Veintitrés y Todo es Historia. Conduce en radio "Lo pasado pensado" en Rock and Pop, y en TV el programa de documentales históricos "Lo pasado pensado" que se emite por Canal 7 y, junto a Mario Pergolini, el ciclo Algo habrán hecho por la Historia Argentina, emitido por Canal 13 (en su primera temporada) y Telefe (en su segunda temporada). Es asimismo asesor histórico de las cadenas de televisión HBO y People & Arts (EE. UU.), RAI (Italia) y Antena 3 (España).

Es director de El Historiador uno de los sitios de historia más visitado de Argentina.

Fuente:http://es.wikipedia.org

En La nota que dio Felipe Pigna que fue escrita para Gente Online

por Miguel Braillar el Historiador cuenta

Me sorprendió porque la isla es muy próspera –cuenta Felipe–. Millonaria diría yo. Con un producto bruto inmenso porque viven de la pesca, explotando permisos porque no tienen grandes empresas del rubro, sino que venden licencias, y casi todas se ejecutan en nuestro Mar Argentino, independientemente de la soberanía de las islas. Pesca de calamar, de krill, concesiones millonarias en libras. El nivel de ingreso per cápita es altísimo, imaginate que son nada más que 2500 habitantes. Casi todas las familias tienen dos autos, un alto nivel de vida, no saben en que gastar la plata... Hay una tienda, dos supermercados, y compran mucho por internet a Nueva Zelanda porque les conviene el cambio y es relativamente cerca. Les envían de todo, las casas están súper equipadas, tienen un nivel de hiperconsumo escandaloso, no saben qué hacer, se aburren porque tienen una vida sumamente plácida y ordenada, muy a la inglesa. Todo termina a las cinco de la tarde, cenan a las seis, y los pubs cierran a las diez y media de la noche”.

El historiador explica que una de las cosas que le advirtieron a él y sus compañeros de viaje, el fotógrafo Daniel Flores y la periodista Cecilia Fumagalli. fue que si deseaban divertirse o tomar un trago concurrieran al pub Tavern, el más popular, al que asisten chilenos, habitantes de la isla Ascensión, y varios de los quince argentinos que hay en la isla. Y le sugirieron que al otro, el conocido como Victory, tratara de no ir, porque es un lugar algo hostil, donde van los veteranos y nostálgicos de la guerra que residen en la isla. “Te aconsejan que no vayas, no va a pasar algo grave, pero cuentan que te podés sentir más que incómodo –explica Pigna
–¿Y qué opinan los isleños de la guerra del ’82?
–No tienen un sentimiento antiargentino La población joven tiene un registro lejanísimo de la guerra, es un tema que no les preocupa demasiado, que quedó atrás. Y los que están arriba de los 40 o 50 años viven una buena relación con nuestro país. Cuentan que existió un notable acercamiento en los años ’70 hasta comienzos de los ’80. Dicen que a partir de la guerra empezaron a tener servicios buenos, hospitales buenos, escuelas buenas. Margaret Thatcher les puso un montón de dinero y los hizo sentir ciudadanos de Primera.Ver Nota completa


Para terminar quiero decir que de esta guerra absurda se pueden rescatar algunas cosas,principalmente que una guerra no la gana nadie , los involucrados siempre pierden y los no involucrados nunca vamos a ver la realidad de lo que padecieron esa tragedia.
Para los que pelearon porque creyeron en esa causa solo les toca saber si fue el destino que estuvieran ahi , y que unidos pelearán contra la tiranía sin saber que un tirano los mando a luchar por su propio delirio .Por su aventura heroica volvio la Democracia, por las vidas que dieron al luchar con valor y valentía Lograron recuperar la dignidad de las personas que habitaban las Islas,desde ese momento dejaron de ser simples Isleños_El mundo supo de su existencia y los Ingleses también.
En algún tiempo quiza recuperemos las Islas en ese tiempo estoy seguro se recordará aquellos tiempos en que jovenes y adultos se pusieran la pilcha de Heroes .
Por la Democracia ¡¡Gracias!!
Por las Islas Malvinas ¡¡ Gracias!!




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